Soltamos las tensiones acumuladas en la musculatura y en la fascia.
Despertamos y fortalecemos los músculos debilitados del rostro para devolverle su sostén natural.
Aprendemos a movernos desde la relajación para sostener estos cambios en el tiempo de
forma natural.
Profesora certificada de Yoga Facial y cosmetóloga hace 18 años. Creadora de PAUSA, un espacio dedicado a la belleza natural.
Quiero invitarte a ser parte de mi membresía (Club Facial) y de mis talleres presenciales para que puedas sumar este método a tu vida; una herramienta que te va a dar mucho conocimiento sobre tu propio rostro.
Un camino de conciencia para toda la vida. Me encantaría que seas parte.
Descubrí como unos pocos minutos de práctica pueden ayudarte a liberar tensiones, relajar tu expresión y reconectar con vos.
¡Claro que sí! Todas mis experiencias (Club, Talleres y Consultorías) están diseñadas para guiarte desde cero. Aprendemos juntas a reconocer cada músculo de tu cara con paciencia y amor propio.
No hay una edad ideal, hay un momento de despertar. El yoga facial es para todas las etapas de la vida, pero mi enfoque se especializa en liberar tensiones acumuladas de nuestro pasado facial. Con los años, nuestro rostro va guardando el estrés, los gestos y las emociones que vivimos; eso es lo que hoy vemos como líneas de expresión marcadas o rigidez. Con este método vas a conseguir más armonía y energía en tu rostro, devolviéndole vida a tu musculatura y a tu expresión.
Sí, podés hacerlo respetando el tiempo de reposo médico (generalmente 30 días). El Yoga Facial ayuda a que tu rostro mantenga su expresión natural y mejora la salud de los tejidos. Mi objetivo es que, al recuperar el control y la vitalidad de tus músculos, encuentres en este método una alternativa real y saludable para que ya no necesites recurrir a tratamientos invasivos.
Desde la primera práctica vas a sentir relajación y una piel más luminosa gracias a la activación de la circulación. Los resultados estructurales —como mayor firmeza y tonificación— suelen notarse tras 21 a 28 días de práctica, que es el tiempo que los músculos necesitan para ganar memoria y la piel para renovarse. Sin embargo, cada cuerpo es único y tiene sus propios tiempos. La constancia será lo que marque tu verdadera línea de cambio y la profundidad de tu transformación.
Con solo 15 a 20 minutos diarios es suficiente para ver resultados reales; la clave no es la intensidad, sino la constancia. Mi método está diseñado para que puedas integrarlo fácilmente a tu rutina, convirtiéndolo en tu momento de pausa diaria. Sin embargo, podés elegir diferentes niveles según tus ganas y necesidades: contamos con clases más intensas de 30 y 60 minutos, donde trabajamos como en cualquier otra actividad física, llevando tu técnica y tu consciencia facial a un nivel superior.
Mi enfoque es profundamente minimalista. Para comenzar a transformar tu rostro solo necesitás elementos
simples que probablemente ya tenés o son muy fáciles de conseguir:
• Tus manos: Son tu herramienta principal y más poderosa.
• Aceite de Jojoba puro: Es el aliado ideal para que los dedos se deslicen suavemente sin estirar la piel.
• Agua de filtro o hidrolato: Para preparar la piel antes de la práctica.
• Un espejo: Fundamental para ganar consciencia sobre tus movimientos.
•.Con el tiempo, para ir sumando conocimiento y potenciar los resultados, iremos incorporando de forma gradual
diferentes elementos (como Gua Sha, ventosas, cinta de kinesio tape, entre otros).